Griegos

Los mitos griegos se muestran más presentes que nunca a la hora de analizar la realidad mundial.

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4/26/202610 min read

Heródoto narra en su “Historia” que Creso, rey de Lidia, antes de decidirse a iniciar su campaña contra el Emperador de los Persas, Ciro II el Grande, envió una misión al oráculo de la Isla de Delfos para consultarle sobre su decisión de atacar. La respuesta de la Pitia fue típica por su ambigüedad: “si emprendía la guerra contra los persas, destruiría un gran imperio”. Creso, a quién Heródoto retrata como un hombre ignorante, fanfarrón y ridículo, confió que la respuesta refería a los persas y emprendió el ataque. Parece ser que el imperio que resultó destruido fue el suyo.

Dos mil quinientos años después, el episodio tiene resonancias más que actuales. El pasado 7 de abril de 2026, el presidente de los Estados Unidos posteó en su red social, Truth Social, un ultimátum para el gobierno de Teherán si no acordara en levantar el bloqueo en el estrecho de Ormuz: “Una civilización entera morirá esta noche, para nunca más regresar. No quiero que suceda, pero es lo que probablemente pasará”. La historia no se repite, pero claramente está llena de ecos y rimas que reconocemos a través del tiempo. Nuevamente un rey poderoso (la elección del título no es casual) lleno de desconocimiento y orgullo se dispone a emprender un acto cuyas consecuencias no puede prever por completo. Los actores pueden ser distintos, pero las semejanzas son abrumadoras. Hasta los iraníes actuales son los descendientes del Imperio Persa. Resta ver si el paso en falso de Trump en Irán implicará el definitivo declive de su imperio o si aún los estadounidenses pueden encontrar una manera de resistir el impulso del resurgimiento chino. Lo que si podemos saber es que, a casi dos meses del comienzo de la guerra en Irán, no es posible verle una salida fácil al asunto.

Pero más allá de estas particularidades históricas, el mensaje de Trump podría considerarse en sí mismo un crimen de guerra. No debemos dejar pasar por alto lo dicho. El tweet en sí, describe un genocidio. Que sea fruto del deseo del Presidente o si la emprendiera de manera reluctante tiene poca importancia. Se trata del peor crimen concebible y la reacción del sistema internacional lo dejó en claro. Los rechazos a las palabras de Trump se expandieron por todo el espectro político. Dentro de los Estados Unidos crece el descontento y se multiplican las voces intentando poner un límite al Presidente. De hecho, anoche se conoció un confuso incidente de seguridad donde un tirador armado habría intentado ingresar en el salón donde se encontraba el Presidente y otros altos funcionarios de su gobierno. En 1963 cuando le consultaron a Malcolm X que opinión le merecía el asesinato de John Kennedy dijo: “a la noche las gallinas vuelven al gallinero”, dando a entender que quien engendra la violencia termina siendo víctima de la violencia.

Fuente: Instagram de Javier Milei.

En Argentina, nuestro Presidente no quiso ser menos y también se embarcó en reminiscencias griegas. Ante el dato de inflación de marzo de 3,4%, el que sostuvo le causa “repulsión”, dijo que el dato era malo. Por supuesto después se desdijo y sostuvo que en realidad si se le quita la suba de carne y de los combustibles en realidad no fue tan malo. Resta explicar qué tiene que ver la guerra con la suba de la carne. En su opinión no hay que cambiar el rumbo y lo reafirmó sosteniendo “que se va a atar al palo (sic) para no tentarse por el canto de las sirenas” devaluatorias. No contento con eso, republicó una foto generada por inteligencia artificial dónde se lo ve resistiendo a las tentaciones. La referencia es interesante. Responde a la Odisea en donde se describe a unos seres monstruosos, las sirenas, que tenían mitad de cuerpo de pez y mitad de cuerpo de mujer. Con sus bellos cantos atraían a los marineros a la desgracia; cantos que han quedado asociados a la tentación en occidente. El libro cuenta que Odiseo (Ulises para los romanos) hombre de reconocido ingenio quería escuchar el hermoso canto sin perder la vida en el proceso. Por tal motivo ideó un ardid. Haría tapones de cera para sus hombres para que no pudieran oír a los monstruos y el se ataría al mástil (el término náutico correcto) para poder escuchar sin caer en la tentación. En definitiva, Odiseo quería las dos cosas: escuchar el seductor canto de las sirenas y no morir en el proceso. Claramente el Presidente no entendió la metáfora, o se encargó de contarla al revés. La virtud no está en no escuchar a las sirenas, la virtud es poder sobreponerse a su encanto.

Pero el episodio, de por sí poco más que anecdótico, es un buen indicador de la situación en la que se encuentra el gobierno. Con indicadores de los sectores que generan empleos o se relacionan con los consumos populares, el Gobierno se cierra sobre sí mismo y expone los pocos indicadores positivos (vinculados a la minería, el agro y la especulación financiera) como una suerte de evidencia de que lo mejor está por venir. El procedimiento es igual al que describimos con la inflación: si le sacas al índice todo lo que sube, la inflación es cero. El gobierno desoye a cualquiera que quiera indicarle la más básica realidad sobre el destino de su plan económico. Cualquier voz disidente es tratada como una traición; como un canto de sirena que sólo quiere destruirlo. Esta paranoia se avizora también en la decisión echar a los periodistas de la Casa Rosada. El gobierno de Milei cierra todos los vínculos con el afuera en una decisión que no parece muy recomendable.

El gobernador de la Provincia de San Luis, Claudio Poggi, propone una reforma constitucional.

Mientras tanto, a nivel provincial, en medio de un contexto económico preocupante, el gobierno de Claudio Poggi promueve una reforma constitucional, nada menos. Durante el primer trimestre de este año, la coparticipación que recibió la Provincia por parte de Nación, se redujo en un 7,3%, a lo que deben sumarse las dificultades que la Dirección Provincial de Ingresos Públicos está experimentando para cobrar impuestos ante la carestía generalizada. Con serias dificultades para llegar a fin de mes, la Reforma Constitucional no está entre las prioridades de la población. Más casta no se consigue. Es la política ocupándose de los problemas que le interesan a la política. Un verdadero caballo de troya; un presente que esconde trampas.

Ahora bien, aún cuando no despierte el interés de los ciudadanos, eso no quiere decir que la nueva constitución no tendrá un impacto para ellos. La reforma es presentada con ropajes progresistas e institucional, pero presenta algunos puntos que son cuestionables, aunque sin lugar a dudas un punto central se lo llevan aquellos puntos que hacen a la vida democrática. El centro de la reforma pareciera situarse en la limitación de los mandatos de los gobernadores. Se fija un límite a dos períodos en ejecutivo (sin importar si estos son consecutivos o no) en un gesto de republicanismo y respeto a la alternancia democrática. De hecho, se lo presenta como un proceso de “Despersonalización y Autolimitación”. Se le escapó al Ejecutivo el hecho que no hay nada menos republicano que hablar de “autolimitación”. ¿Por qué “Auto-limitación? ¿Es una gracia que nos concede el gobernante? ¿No va a ser votado por la ciudadanía que es quién en definitiva limitaría el mandato? ¿Puede el Ejecutivo decidir sobre la Constitución Provincial decidiendo “Auto-limitarse”? Un fallido que pareciera echar por tierra las voluntades institucionales. De acuerdo a lo informado, el período 2023-2027 que cumple actualmente Claudio Poggi se consideraría como primer mandato (aunque es el segundo) en la nueva constitución. Esperemos que no aparezcan después las típicas cuentas de que en realidad al que aspira sería el primero con la nueva constitución y todas esas linduras. Por otra parte, la nueva constitución incluiría un sistema de balotaje o de segunda vuelta electoral para los cargos de Gobernador y Vice pero no se dan precisiones al respecto.

Sin embargo, el más grave tiene que ver con la eliminación de las llamadas elecciones de medio término, al plantearse la renovación por completo de ambas cámaras legislativas. Es decir: no votaremos cargos legislativos (senadores, diputados y concejales) cada dos años, sino cada cuatro en coincidencia con las elecciones ejecutivas (gobernador, vicegobernador e intendentes). La eliminación se basa en argumentos muy pobres. En primer lugar, se dice que de esta manera se evita el alto costo de tener que organizar elecciones; por otra parte, se sostiene que las elecciones cada dos años hacen que el gobierno esté en una “campaña permanente” y que esto afecta la eficiencia de la gestión pública; y finalmente, que votar cada dos años causa “fatiga electoral” que promueve la indiferencia de la población hacia la participación democrática.

Foto: Agencia ANSL.

En lo relativo al ahorro que llevaría adelante la eliminación de una elección, sencillamente es falso. El Estado Nacional no ha eliminado las elecciones de medio término, por lo que deberemos votar de todos modos. Si se hacen coincidir las elecciones nacionales con las provinciales en un mismo momento, se elimina el pretendido gasto. De los cientos de gastos absurdos sobre los que se puede ahorrar, resulta lamentable que el recorte se proponga sobre el acto sobre el que se funda la democracia y donde el pueblo ejerce su soberanía de manera directa. Por otra parte, no debería escaparse a nadie la incoherencia de tratar de eliminar elecciones con criterios económicos y proponer la incorporación de la segunda vuelta ejecutiva en el mismo texto. Pareciera que más que el ahorro, que les interesa eliminar ciertas elecciones. En segundo lugar, sostener que votar atenta contra la eficiencia en la gestión, es un argumento peligrosísimo. Si efectivamente esto fuera así, no faltará el trasnochado que proponga que no votemos nunca, ni legisladores ni ejecutivo. Videla y compañía estarían muy de acuerdo con una propuesta de esta naturaleza. Si se detectan problemas de eficiencia en la gestión, el gobierno tiene todas las herramientas para corregirlo, no necesita una reforma constitucional. Es como usar una bomba atómica para matar a un mosquito. El último argumento, el de la fatiga electoral, tampoco tiene mérito propio. Si lo que quieren es que la población tenga que apersonarse menos veces por año para votar, no tienen más que hacer coincidir las elecciones en la Provincia con las nacionales. Sin embargo, se trata de un gobierno que adelanta las elecciones provinciales en muchos meses de acuerdo a su conveniencia electoral. En 2025 votamos en mayo cuando el turno electoral nacional fue en octubre y hay rumores de que ante la descomposición de la situación económica se busca adelantar las elecciones 2027 a marzo. Más allá de las falacias argumentativas del gobierno, la propuesta tiene efectos prácticos que se consideran peligrosos. Si la composición de las cámaras quedara fijada en la elección en la que se elige gobernador, por una mera cuestión aritmética, esto implica conferirle al gobernador electo una mayoría en ambas cámaras que lo acompañará a lo largo de todo su mandato. Sin importar cómo sea su desempeño, nada podrá hacer el pueblo para limitar su mayoría. De esta manera, se limita la necesidad del Ejecutivo de rendir cuentas de sus acciones periódicamente dado que nada de lo que haga podrá redundarle en una pérdida de la mayoría hasta el fin de su mandato. Pero fundamentalmente, más allá de los ropajes progresistas con el que se quiera investir a la reforma, en el fondo están proponiendo que los ciudadanos y ciudadanas votemos menos; que participemos menos. Que ejerzamos nuestro derecho a la participación todavía menos.

Fuente: El Corredor Noticias.

Hablando de limitar la participación. Finalmente, el Honorable Concejo Deliberante de la Villa de Merlo retomó la discusión sobre el Plan de Ordenamiento Territorial (¿o era un Código Urbanístico?) Cómo recordarán, en la Audiencia Pública convocada a tal fin, se propuso una prórroga de seis meses en el tratamiento en los que se convocaría a la ciudadanía a participar de la discusión. El HCD comenzó su trabajo, y para hacerlo eligió la conformación de una serie de mesas de trabajo, de muy dudosa claridad temática. No obstante, estas “mesas de trabajo” (el uso de comillas es intencionado), se llevarán a cabo de manera secuencial, es decir una detrás de la otra, disponiendo de tres horas para llevar a cabo su cometido. De esta manera se invitó a funcionarios municipales, expertos de las universidades y otras instituciones, así como a las mismas personas que participaron de la Audiencia para que expongan en 15 minutos su opinión sobre los temas en cuestión. Básicamente, la reproducción de lo que había sido la Audiencia Pública. Es muy poco el trabajo que se podrá hacer con un temario tan variado en tan poco tiempo y con intervenciones limitadas en su extensión. Además, al ser las “mesas” secuenciadas no hay posibilidad de tener una mirada integrada de las problemáticas. Con suerte una recopilación que hagan los propios ediles. ¿Dónde está la prometida participación popular? ¿Cuál es el espacio que se le brinda a los vecinos y vecinas para manifestar lo que esperan de su ciudad y de su barrio? Todo brilla por su ausencia. Así como el Ejecutivo provincial apuesta al fortalecimiento institucional limitando la participación popular vistiéndolo de los ropajes progresista, el Municipio hace la mímica de la participación popular, mientras se apura a garantizar el negocio de algunos privados.