La pistola en la cabeza

El Presidente elige seguir ignorando el problema de las familias endeudadas y el gobierno de Poggi no da señales de entender lo que está pasando.

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8/3/20264 min read

El Presidente de la Nación, Javier Milei.

En una entrevista concedida en el día de ayer, el presidente de la Nación, Javier Milei, se refirió a la situación de los millones de argentinos que se encuentran en situación de mora en sus créditos, tanto bancario como con entidades no bancarias, diciendo “nadie les puso una pistola en la cabeza para endeudarse”.

La metáfora elegida por el Presidente se vuelve particularmente macabra cuando pensamos en la cantidad de personas que, agobiadas por las deudas, optaron por terminar con su vida en los últimos meses. Por caso recordemos al granadero Rodrigo Gómez, de 21 años que atentó contra su vida en la propia Quinta de Olivos, luego que fuera extorsionado por delincuentes para cobrar una deuda. O la situación de aquellos que, al quedar fuera de los circuitos formales de crédito han caído en las garras del narcotráfico o de prestamistas para poder refinanciar sus deudas.

Por otra parte, es llamativo el cinismo del Presidente al decir de que nadie obliga a las personas a endeudarse cuando la gran mayoría de esos préstamos se generaron para poder financiar gastos corrientes, como compra de comida, con intereses que harían ruborizarse a un prestamista. En este sentido, cuando los préstamos se usan con esa finalidad cuesta caracterizar que esos préstamos se hayan hecho con una completa libertad de opciones. Es difícil hablar de libertad cuando se está pasando hambre.

De acuerdo con lo expresado por el Presidente, el problema de las deudas de las familias argentinas con los bancos y las billeteras virtuales “es un problema entre privados” y el Estado no tiene nada que hacer en esa situación. "¿Es correcto que yo le haga pagar a usted eso?" preguntó Milei al entrevistador que no atinó a ninguna repregunta.

El Presidente no pareciera comprender que cuando un problema de quiebre de cadena de pagos adquiere la magnitud con que cuenta este problema, los problemas dejan de ser de los privados y pasan a ser de toda la comunidad. No porque esté en juego la solvencia del sistema bancario (aunque hay que seguir la evolución de la problemática) sino porque los ingresos familiares están tan deprimidos que no es posible pensar en una reactivación económica. No entender estas dinámicas sociales básicas, hacen cuestionar la viabilidad de un proyecto de nación en la mirada de la Libertad Avanza.

Apenas unos días antes, el ministro de economía, Luis Caputo, había hecho comentarios en el mismo sentido, calificando que se trataba de un problema entre privados, y sostuvo que “cada uno nos tenemos que hacer cargo de nuestras decisiones'. Porque si yo te ayudo a vos porque tomaste mal un crédito... y yo no sé si vos tomaste mal el crédito porque no llegabas a fin de mes o porque alguien te había contado que Milei se iba y el dólar se iba a ir". De hecho, apeló a lo que denominó el moral hazard [riesgo moral] de las malas decisiones que los individuos toman.

De esta manera, Caputo intentó moralizar las decisiones económicas de las familias más vulnerables de la Argentina, acusándolas, sin ningún tipo de evidencia de ese comportamiento, de querer beneficiarse de la situación económica del país. Por supuesto, el ministro que endeudó al país en más de 70 mil millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional en sus dos pasos por la gestión pública y que no puede dar cuenta de qué inversión relevante para la ciudadanía se financió con esos fondos, no tuvo a bien explicar cuál es el riesgo moral para una persona que toma préstamos que van a pagar otros. Es inmoral sacar préstamos y, aparentemente querer beneficiarse de esa situación, pero claramente es honorable endeudar a todo el país para fomentar la fuga de capitales, no entiende el que no quiere. Nuevamente, el Ministro que endeudó a dos generaciones de argentinos no es capaz de ver la relación existente entre las decisiones que toma (y tomó) y la situación en la que pone a millones de familias argentinas.

Las declaraciones de los máximos responsables del gobierno nacional dejan entrever no sólo que son incapaces de identificar los problemas existentes en el país aún cuando se les pregunta abiertamente al respecto, sino la falta de empatía que demuestran respecto de las personas cuyas vidas dependen de las decisiones que toman. Una y otra vez, Milei y compañía, no pierden oportunidad para demostrar quiénes son los sujetos cuyas necesidades tienen en consideración a la hora de gobernar.

Mientras tanto, en la Provincia de San Luis, la segunda con mayores niveles de morosidad del país, tal como se conoció la semana pasada, Claudio Poggi y su equipo de gobierno sigue sin pronunciarse sobre la temática. Las cientos de familias sanluiseñas seriamente endeudadas no encuentran en el gobierno provincial ni siquiera una señal de que están tomando nota de la grave situación en la que se encuentran. De esta manera, las sanluiseñas y los sanluiseños se encuentran abandonados por el poder nacional y, de igual manera, por el gobierno provincial.