Pánico y locura en Villa de Merlo

El Ministro de Turismo y Cultura tuvo una semana de furia contra diversos sectores de la sociedad que no le responden políticamente.

NOTICIAS

6/28/20264 min read

Juan Álvarez Pinto y Claudio Poggi. Foto: ANSL.

El oficialismo merlino tuvo una semana marcada por declaraciones violentas en el marco del proceso de aprobación del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) en la Villa de Merlo.

El día martes 23 de junio, se llevó a cabo la Mesa Sectorial N°9, dedicada a las herramientas de gestión territorial, última de las mesas temáticas previstas. Sorprendió la participación en la reunión del Ministro de Turismo y Cultura de la Provincia de San Luis (e Intendente en uso de licencia), Juan Álvarez Pinto, y más aún sorprendió la virulencia de sus intervenciones. El blanco seleccionado de sus ataques fue el MMO Gustavo Lattaruolo, quien participaba de la Mesa como representante del Colegio de Ingenieros y Técnicos de la Ingeniería (Cinytec) Filial Villa de Merlo. Allí, el Ministro rechazó sus intervenciones por ser las de un “militante político”, puso en dudas su condición de representante del Cinytec, y se quejó de que dichas intervenciones tuvieron un contenido de críticas y de “que no haya aprovechado su participación para hacer propuestas concretas”. Resta saber cuáles fueron las “propuestas concretas” del Álvarez Pinto en su participación.

El destrato a Lattaruolo motivó una Carta Pública del Cinytec en la que no sólo lo ratificó como su representante en este proceso, sino que además cuestionaron el clima en el que se está desarrollando el debate del POT. “Solicitamos a las autoridades y actores intervinientes preservar un marco de respeto mutuo que permita sostener un debate serio, técnico y democrático sobre el futuro urbano y territorial de la Villa de Merlo.”

Cooperativa de Provisión de Agua, Obras y Servicios Merlo Ltda. S.L. Foto: Coop. Agua Merlo.

Las intervenciones polémicas de Juan Álvarez Pinto estaban lejos de concluir. En un intercambio, reconoció que la decisión de contratar a la consultora Estudio Estrategias (EE) de la Ciudad de Córdoba por sobre la posibilidad de dar intervención a las universidades presentes en el territorio, fue exclusivamente personal y que el costo del contrato fue de $15 millones de pesos, dato que había sido solicitado por los concejales opositores y nunca se había brindado. El dato no es menor, dado que el Ministro no dio mayores precisiones sobre el proceso de contratación ni mostró documentación que respalde la decisión, si tenemos en consideración que el precio del contrato excede largamente lo permitido para el mecanismo de compra directa. Un potencial nuevo frente, en este caso jurídico, que se le abre al oficialismo.

Pero los agravios de Álvarez Pinto no concluyeron ahí. Frente a una intervención de una concejala de la oposición en la que buscó llamar a calmar la situación y recordar que la discusión del POT incluyó entre otras situaciones desagradables, un intento de censurar el conversatorio, organizado de manera conjunta entre la Universidad Nacional de San Luis y la Cooperativa de Agua de Merlo, denominada “El agua, un bien estratégico para los sistemas ecológicos y urbanos” al negarle, el mismo día en que se iba a desarrollar, el uso del auditorio del Centro de Convenciones de Merlo que depende del gobierno provincial. Frente a esta mención, el Ministro de Turismo y Cultura desmintió la información (que había sido ampliamente cubierta por los medios de comunicación) y trató a la presidenta de la Cooperativa de Agua, Belén Gurruchaga, que estaba participando de la mesa sectorial, calificándola de “mentirosa” y de que sus intervenciones son guiadas por motivaciones políticas y no por la búsqueda del bien común. Se vislumbra un comportamiento político por parte del Ministro: todo aquel que es crítico o no acuerda con su posición, busca un beneficio partidario y no le interesa el bien común. El destemplado accionar del funcionario motivó un repudio público de la Cooperativa de Agua mediante un comunicado a sus asociados, en el que denuncia sus dichos y rechaza la violencia en el discurso público.

Edificio Académico de la Universidad Nacional de los Comechingones. Foto: UNLC.

Pero el Ministro no concluyó ahí su semana. El jueves pasado concedió una entrevista en vivo en una reconocida radio de la ciudad, en la que se despachó con una andanada de ataques contra distintas personas e instituciones que manifestaron su desacuerdo con el POT. En particular, el blanco de sus ataques fue la Universidad Nacional de los Comechingones, a la que describió como incapaz de desarrollar su tarea técnica por estar “politizada”. Cómo prueba de esta supuesta politización señala que la Rectora “es hija del Adolfo” (recordemos que hasta hace apenas un poco más de un mes Adolfo Rodríguez Saá integraba la coalición del gobierno provincial) y que la esposa del exconcejal Fonseca (trabajadora nodocente en la institución) es una “ñoqui” en la Universidad. Por supuesto, lo intempestivo de las declaraciones derivó en un comunicado por parte de la Asociación de Trabajadores y Trabajadoras de la Universidad Nacional de los Comechingones (Attunco) donde rechazaban los dichos y la imputación de la trabajadora. De la misma manera, agrupaciones feministas rechazaron las declaraciones del Ministro por considerarla machistas, al atacar a dos mujeres no por sus acciones y su capacidad de agencia, sino meramente de estar relacionadas, ya sea como hija o esposa, con varones que se desempeñan políticamente.

El mecanismo es siempre el mismo. Todo aquel que se muestre en desacuerdo con la línea de Álvarez Pinto, pasa a estar “politizado” y a priorizar sus intereses particulares por sobre los del pueblo. No importa si se trata de militantes sociales, ambientalistas, vecinos históricos, Universidades, Colegios Profesionales o la Cooperativa de Agua, todos los que alzaron su voz para defender el derecho de la ciudadanía a la participación o para consignar su desacuerdo con la discusión del POT, es señalado y sometido al escarnio público como políticamente interesado. Se señalan personas, preferentemente mujeres, a las que se individualiza y expone, en una clara búsqueda de amedrentarlas. Resulta imperioso construir un espacio de verdadero de debate público lejos de los agravios y las afrentas personales.