¿Por qué marchar este 3 J?

Este miércoles tendremos una nueva marcha #NiUnaMenos en todo el país. Villa de Merlo no será la excepción.

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6/3/20262 min read

Cuando el 3 de junio de 2015 los movimientos feministas convocaron a una movilización bajo la consigna #NiUnaMenos, la sociedad respondió con una de las movilizaciones más importantes de la década pasada. El contexto en que se convocó la marcha estaba caracterizado no sólo por la evidencia de la brutalidad de la violencia machista, sino también por el desparpajo con que la cobertura mediática reforzaba esa violencia. Al momento de reportar sobre el femicidio de Melina Romero, de 17 años, Clarín titulaba “Una fanática de los boliches, que dejó la secundaria”. Si bien el titular fue ampliamente repudiado, cierto es que ponía en evidencia el machismo imperante que prefiere poner la lupa en las víctimas y no en los victimarios. Dejémoslo en claro; no existe estilo de vida, forma de comportamiento, decisiones de indumentaria, ni conducta que justifique un femicidio. Las mujeres tienen el mismo derecho que los hombres a poder vivir su vida como mejor le plazca, sin tener que temer represalias.

Tal fue el impacto de las primeras movilizaciones del Ni Una Menos, que, tímidamente, comenzaron a aparecer políticas públicas que ponían al feminismo en el centro de la cuestión. Así, por ejemplo, surgieron en las redacciones de los grandes medios (incluso en Clarín) editoras de género, sólo por mencionar algunos detalles. Este movimiento llegó al punto de que el Estado Nacional creó un Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, como una manera de jerarquizar esas políticas. Política que fue replicada en casi todas las jurisdicciones del país; aunque como sabemos, sin un financiamiento adecuado.

El retroceso desde entonces es evidente. No sólo el Estado Nacional ha desguazado el Ministerio, sino que prácticamente todos los distritos han seguido su ejemplo. La línea 144 (que tenía por finalidad que las mujeres pudieran denunciar casos de violencia de género) cambió de sentido y pasó a registrar cualquier tipo de violencia y, además, se desfinanció casi por completo. Si bien el gobierno de Milei sostiene que la cantidad de femicidios disminuyó durante el año pasado, no informa que dejaron de registrarse con esa categoría y ahora se los menciona como asesinatos de mujeres.

Pero lo que es más grave, en una interpretación perversa y retorcida del principio de igualdad ante la ley, el gobierno sostiene que el femicidio no existe como tal y deben ser tratado como cualquier otro delito. Por supuesto, el discurso presidencial tiene poder performativo y en la moda de la crueldad en que está envuelto nuestro país, las mujeres ocupan el lugar de la víctima propiciatoria. Muestra de esto son las declaraciones de la Ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteolivo, que sugirió, respecto al femicidio de Agostina Vega, que había que escuchar “la historia completa” como si hubiera alguna versión de la historia que justificara el calvario que debió atravesar.

La Ministra hablando de “historia completa” cierra el círculo simbólico y emparenta los femicidios con la dictadura militar. Aquí también se dice de las víctimas que “andaban en algo” y “algo habrán hecho” para justificar el accionar del patriarcado. Aquí también piden que, ante los avances hechos por la democracia, se cuente la “historia completa” antes de emitir una opinión. Aquí también se quiere hacer un negacionismo de un fenómeno que nos arrebata a cientos de mujeres cada año.

¡Por esto, y por muchas cosas más, este 3 de junio tenemos que salir a las calles! Hoy más que nunca, Ni Una Menos.